Prácticas de Auto-educación y Organización Territorial
“(...) La 'auto-educación popular' ha de ser definida, básicamente, como ese
conjunto de procesos educativos suplementarios que, sobre el margen del sistema
dominante, prepara a las generaciones pobres para desempeñar adecuadamente, no
roles estructurados, sino roles históricos, atingentes a su propia liberación y
a la refundación por abajo de la sociedad chilena."1
Mirar al Chile social convulsionado, cansado del abuso de poder, hastiado de
la acumulación y de la especulación, enfermo de desigualdad pero ansioso de
soberanía y emancipación, sin ser totalmente sorprendente, es por lo menos,
interesante. Sin ser totalmente sorprendente porque, a lo largo de nuestra
historia social, hemos desarrollado prácticas organizativas tendientes a
ejercer soberanía -emanadas desde los trabajadores, pobladores, estudiantes,
indígenas, etc.- en un intento constante (pero no siempre fecundo) por
construir poder popular, por autogobernarnos y emanciparnos. Es interesante,
principalmente porque la “caja de herramientas”2 que hemos desarrollado a lo
largo de nuestra historia se activa una y otra vez demostrando nuestra
capacidad de construcción de una sociedad soberana y autónoma, mediante
organizaciones sociales de base, horizontales, abiertas a la construcción
dialógica y dialéctica de la sociedad.

Durante el año 2011, en pleno desarrollo del movimiento estudiantil, emergen
Asambleas territoriales-polulares-ciudadanas en diversas comunas de Santiago
(similar fenómeno a lo que ha estado sucediendo hace un tiempo en otras
regiones, como en Magallanes y Calama). Asambleas que demuestran la urgente
necesidad de organización social, que reivindican derechos inalienables que han
sido históricamente negados por las clases dominantes; organizaciones
compuestas de manera intersectorial (trabajadores, pobladores, estudiantes),
que funcionan en forma horizontal –sin jerarquías o cargos de poder- que se
desarrollan en forma permanente y constante (en algunos casos, con una frecuencia
semanal y un quorum de
30 a
50 personas), que se han declarado en su devenir como organizaciones
anticapitalistas, y que, en algunos casos, han estado desarrollando prácticas
de auto-educación para definir sus proyectos socio-políticos. Parece un
fenómeno nuevo, pero no lo es. La organización territorial y la auto-educación
popular son prácticas históricas que los movimientos sociales han desarrollado
en forma permanente –con mayor o menor convocatoria, con mayor o menor solidez-
pero que siguen ahí; en ocasiones dificultadas por la descomposición del tejido
social, pero con ansias de extenderse y consolidarse.
La experiencia de Ñuñoa:
La Asamblea
Ciudadana de Ñuñoa, convocada por estudiantes y profesores
movilizados de la comuna, centró su eje de acción en el apoyo al movimiento
estudiantil, acompañando las diversas manifestaciones (marchas, cacerolazos,
funas, etc.) así como apoyando a los estudiantes secundarios movilizados en las
“tomas” del Cordón Ñuñoa3. Sin embargo, en su devenir la organización, fue trazando objetivos y reivindicaciones propias relacionadas
principalmente con la necesidad de democratizar la comuna. Para ello,
la Comisión Educación
de
la Asamblea
-conformada por profesores, estudiantes y otros profesionales- volcó su trabajo
al fortalecimiento interno de la organización, mediante prácticas de
(auto)educación popular orientadas a generar espacios de discusión, con la
finalidad de realizar diagnósticos territoriales, planificar horizontes
políticos colectivos y acciones a seguir (agendas de trabajo a “corto”,
“mediano” y “largo plazo”).
En este sentido, el “rol docente” en la organización estuvo orientado a
gestionar prácticas pedagógicas enfocadas en posibilitar espacios de
socioconstrucción de un proyecto y de un discurso común, a través de
metodologías participativas tendientes a abrir espacios de colectivización de
experiencias y saberes, de búsqueda de consensos, de reconocimiento de las
subjetividades y particularidades de cada cual por medio de la participación
activa de los asambleístas; en las que los “profesores” (quienes “guiaron”
estas instancias) se posicionaron como facilitadores de estos procesos,
permitiendo que los mismos participantes dotaran de contenidos las jornadas, y
se situaran como sujetos de acción y decisión en cada una de las discusiones. A
partir de estas jornadas de (auto)educación,
la Asamblea fue trazando
horizontes colectivos en torno a elaborar un proyecto de desarrollo comunal, y
se fue (auto)definiendo como un espacio abierto de construcción comunitaria,
guiado por principios de autonomía, autogestión, soberanía y horizontalidad.
No es casual que estos procesos de organización y de construcción social se
agudicen y resurjan al alero de

una movilización que reivindica el derecho a la
educación. Y no el mero derecho a “educarse” (que ésta sea gratuita), sino el
derecho a una educación dialógica y libertaria, a la educación que la sociedad
–en su conjunto- delibere; que satisfaga la profunda necesidad de espacios de
construcción de la realidad –no ya de asimilación de ésta-, de participación,
de autonomía y soberanía respecto a sí misma y a su devenir. ¿No es eso lo que
claman miles de personas de todas las edades marchando por diversas ciudades de
nuestro país?, ¿no es eso lo que buscan cientos de sujetos reunidos en espacios
asamblearios?, ¿no es eso lo que querrán niños y adolescentes… esos que tan
frecuentemente son diagnosticados con TDAH4, o los que presentan “problemas
conductuales”, o los que desertan del sistema escolar?...
¿No han sido este tipo de prácticas reprimidas y desmembradas constantemente
por las élites de nuestro país?
Es de esperar que nuestra memoria histórica nos permita sobreponernos a
nuestros errores, crear nuevas estrategias, abrirnos al diálogo, a la
construcción colectiva de la realidad, y a la -entonces fecunda- posibilidad de
deliberar y ejecutar soberanamente el proyecto popular.
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1 Salazar, G. (1987) “Los Dilemas Históricos de
la Auto-educación Popular en Chile. Pág.87
2 Salazar, G. (2011) “En el Nombre del Poder Popular Constituyente”
3 Organización de estudiantes secundarios que agrupa a diversos liceos municipales y particulares subvencionados de la comuna.
4 Trastorno de Déficit Atencional con (o sin) Hiperactividad, según DSM IV.